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La externalización de los servicios de traducción
06 Abr 2016

La externalización de la traducción

Traducción de calidad (que definiremos en próximos artículos) es sinónimo de comunicación eficaz y esta última lo es de mayores beneficios.

Por ello, subestimar la importancia de una comunicación óptima puede acarrear consecuencias tan sorprendentes como desastrosas. Son innumerables los casos en que una mala traducción, en la mayoría de los casos no realizada por profesionales, ha tenido consecuencias nefastas desde el punto de vista económico o legal.

Por desgracia, el consumidor de traducciones no está entrenado (gran parte de responsabilidad recae en los propios profesionales de la traducción) y le cuesta distinguir un buen servicio de uno que no lo es tanto. A modo de metáfora, podríamos decir que las traducciones, al ojo inexperto, son como los zapatos: a primera vista todos pueden parecen buenos y cómodos; sin embargo, si no lo son, serán suficientes varias semanas para notar cómo aquellos zapatos tan aparentemente buenos, bonitos y baratos empiezan a destrozarnos los pies y a romperse por todos lados. Con las traducciones sucede algo similar: solo el ojo experimentado puede identificar un servicio de traducción de calidad que nos ahorre sobresaltos futuros.

Una vez comprendido que la comunicación es vital para el éxito de las empresas u organizaciones, el siguiente paso es reconocer la necesidad de invertir en ello. Las opciones, por supuesto, son varias:

La primera opción considerada suele corresponderse con la alternativa in-house, bien a través de becarios expresamente contratados con la confianza de que hayan aprovechado bien sus 6 meses de Erasmus, bien a través de los propios trabajadores de la empresa (aumentando sus tareas y por ende reduciendo su productividad), o bien, en el caso de aquellas empresas de mayor tamaño, presupuesto… y valor, creando un departamento de traducción ad hoc.

La segunda opción es externalizar los servicios de traducción (outsourcing), ya sea a un traductor freelance o a una empresa de traducción.

Las ventajas y desventajas de una y otra opción dependen de las necesidades particulares de cada empresa. Sin embargo, por la experiencia acumulada considero que encargar las tareas esporádicas de traducción a trabajadores de la propia empresa suele ser la decisión menos acertada: no son profesionales de la traducción (esto debería bastar como argumento) y estarían dejando de hacer lo que realmente tienen y saben hacer. Como bien rezan en inglés: “Do what you do best and outsource the rest”.

La creación de un departamento o equipo de traducción específico suele ser una alternativa solo para las grandes empresas. Los costes en personal (traductores y correctores en varios idiomas), equipamiento de software y sus respectivas licencias, la formación que se le proporcionará al personal contratado son desmesurados y los niveles de calidad esperados pueden tardar en alcanzarse.

Recurrir a un traductor freelance es una de las alternativas más comunes y económicas, si bien acertar con este tipo de profesionales es a veces cuestión de suerte. No resulta fácil que un único traductor sea competente en más de dos idiomas y en dos o tres especialidades (a lo sumo). Por supuesto, hay profesionales que ofrecen un servicio de gran calidad. Esta alternativa puede ser interesante para empresas con necesidades de traducción puntuales y limitadas a pocos idiomas. 

 

Desde el punto de vista de la calidad, seguridad y profesionalidad en el servicio, la opción de una empresa de traducción es sin duda la acertada.

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En un principio, los costes pueden parecer altos, pero constituye una opción más sencilla y rentable que crear un equipo de traducción. Desafortunadamente existen agencias de traducción que son meros intermediarios entre el traductor freelance y el cliente final, y que se dedican casi exclusivamente a llevarse el beneficio, olvidándose por completo de aportar valor añadido al servicio mediante la implementación del proceso de calidad que se les presupone.

Las ventajas de las empresas (profesionales) de traducción son múltiples: cuentan con traductores experimentados especializados en diversos sectores, revisores y correctores con excelencia lingüística, todos ellos seleccionados exhaustivamente; llevan a cabo un proceso de calidad que incluye varias fases (pretraducción, traducción, revisión, corrección, final check), creación de glosarios, memorias de traducción, guías de estilo para garantizar la coherencia terminológica; garantías ofrecidas; tecnologías usadas; flexibilidad, menor coste, etc.

Si entiende que la comunicación es un valor esencial para el éxito de su empresa, entenderá que la única manera de invertir en ello es confiando en aquellos profesionales de la traducción que mejor se adapten a sus necesidades. Por tanto: deberá reconocer la importancia de la comunicación, identificar cuáles son sus necesidades de traducción, decida qué opción se adapta más a ellas: in-house outsourcing, estudie las alternativas y elija su proveedor.